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El Informe Sobre Desarrollo Humano 2006 dice que La crisis de agua y saneamiento requiere urgentemente un Plan de Acción Mundial y no más ausencia de acciones internacionales concertadas, donde esta emergencia silenciosa, como la hambruna, es tolerada por aquellos que disponen de los recursos, la tecnología y el poder político necesarios para resolverla
El Informe sobre Desarrollo Humano 2006 publicado en noviembre, afirma que es necesario que el G8 promueva urgentemente un Plan de Acción Mundial para resolver una creciente crisis del agua y el saneamiento que provoca cerca de dos millones de muertes infantiles cada año. De acuerdo con el Informe -titulado Más allá de la escasez: Poder, pobreza y la crisis mundial del agua-, en muchos de los países en desarrollo, el agua sucia es una amenaza infinitamente mayor para la seguridad humana que los conflictos violentos. Los autores del Informe subrayan la necesidad de que se produzca un cambio en esta situación, ya que falta menos de una década para que se cumpla la fecha del año 2015 establecida para alcanzar los objetivos de desarrollo del Milenio (ODM). El reporte convoca a que se reconozca el acceso a 20 litros de agua limpia al día como un derecho humano y se invierta 1% del PIB en agua y saneamiento.
Kevin Watkins, autor principal del Informe sobre Desarrollo Humano de 2006, explica: "los gobiernos nacionales deben definir estrategias y planes creíbles para abordar la crisis del agua y el saneamiento. Pero también es necesario desarrollar un Plan de Acción Mundial -en el que participe activamente el G8- para dirigir los esfuerzos internacionales fragmentados en la movilización de recursos y el impulso de la acción política mediante la colocación del problema de agua y saneamiento en una posición central y prioritaria dentro de la agenda de desarrollo".
Kemal Dervis, Administrador del PNUD, explica que cada uno de los ocho objetivos de desarrollo del Milenio está inseparablemente unido al siguiente. Por lo tanto, si no alcanzamos la meta de agua y saneamiento, se verá reducida automáticamente la esperanza de alcanzar las otras siete metas. "Podemos adoptar medidas coordinadas para proporcionar agua limpia y saneamiento a la población pobre del mundo o condenar a millones de personas a vivir en una situación evitable de insalubridad, pobreza y disminución de oportunidades y perpetuar profundas desigualdades en el interior de los países y entre unos países y otros. Tenemos una responsabilidad colectiva en el éxito de esta meta".
Los gobiernos deberían invertir el 1% del PIB en agua y saneamiento Además de la creación de un Plan de Acción Mundial, el RDH 2006 recomienda la adopción de tres medidas básicas para lograr el éxito:
- Hacer del agua un derecho humano, no sólo de palabra: Según el Informe, "todo el mundo debería tener acceso a un mínimo de 20 litros de agua limpia al día, que deberían ser gratuitos para la población pobre",
- Elaborar estrategias nacionales para el agua y el saneamiento: Los gobiernos deben fijarse el objetivo de invertir un mínimo del uno por ciento del PIB en agua y saneamiento y mejorar la igualdad. El agua y el saneamiento sufren de una crónica financiación deficiente. El gasto público representa normalmente menos del 0,5 por ciento del PIB.
- Aumento de la asistencia internacional: El Informe propugna una inversión extra anual de entre 3.4 y 4 millardos de dólares ($EE.UU): la asistencia para el desarrollo ha descendido en términos reales durante la última década, pero el logro del ODM en agua y saneamiento requerirá una duplicación de los flujos de asistencia, establece el reporte. El progreso en agua y saneamiento requiere la realización de grandes inversiones iniciales con plazos de reembolso más largos, por lo que es esencial desarrollar estrategias de financiación innovadoras. Esta inversión sería rentable en términos económicos, pues se traduciría en un ahorro de tiempo, un aumento de la productividad y una reducción de los costos sanitarios.
Sin duda, lograr estas metas fundamentales es enteramente una cuestión de voluntad política entre quienes están en el poder globalmente, especialmente el G8. Si tienen la voluntad, el logro significaría muchísimo, literalmente, para millardos de personas.
¿Qué podría significar el progreso para la población pobre? El RDH 2006 estima que el cumplimiento del ODM en el acceso a agua y saneamiento tendrá un costo adicional total de unos 10 millardos de dólares anuales. "Representa menos de los gastos militares realizados en 5 días y menos de la mitad de lo que gastan los países desarrollados al año en agua mineral", expresa el reporte. Se subrayan la enorme magnitud de los beneficios que se obtendrían para el desarrollo humano. El cierre de la brecha existente entre las tendencias actuales y la meta del ODM en agua y saneamiento supondría la salvación de más de un millón de vidas infantiles durante la próxima década y reportaría unos beneficios económicos totales anuales de unos $38.000 millones. ¿Se puede permitir el mundo no realizar esta inversión?"
Costo de la crisis Suministrar agua limpia, eliminar las aguas residuales y proporcionar servicios de saneamiento son tres de los fundamentos más básicos del desarrollo humano". Pero 1.1 millardos de personas carecen de acceso a agua, y 2.6 millardos no disponen de acceso a servicios de saneamiento. El reporte añade: " 'No tener acceso al agua limpia' es un eufemismo de 'sufrir una profunda privación'. Y cuanto mayor es el nivel de pobreza, más se debe pagar por el agua limpia. Esto indica una fuerte relación recíproca entre la pobreza económica y la privación del acceso al agua. Y, según el Informe, el debate sobre la participación de los sectores público y privado en el suministro de agua no ayuda a la población pobre. En efecto, aunque ese debate apenas se cubre en este reporte, siempre son los pobres quienes pierden en cualquier debate donde la "mercadocracia" -donde el mercado en lugar de la real democracia es el fin último- toma lugar.
Más allá de los hogares El Informe sostiene que la población pobre necesita 'agua para vivir. No obstante, los agricultores pobres deben afrontar una crisis de agua potencialmente catastrófica originada a partir de la combinación del cambio climático y la competencia por los escasos recursos de agua. La gran mayoría de las personas desnutridas del mundo -cuyo número se estima actualmente en 830 millones- son pequeños agricultores, pastores y jornaleros agrícolas. El cambio climático amenaza con elevar la inseguridad del agua de estos sectores de la población hasta unos niveles sin precedentes. Al mismo tiempo, la competencia por el agua para la producción de alimentos en los países en desarrollo percibe un aumento alarmante, impulsado por el poder político y económico, y no la preocupación por la pobreza.
La historia demuestra que la solución de la crisis es posible A finales del siglo XIX, los gobiernos reconocieron que las enfermedades asociadas al agua y al saneamiento no se podían confinar a los asentamientos más pobres de las ciudades y que había que adoptar medidas por el interés público. Este cambio refleja un caso raro en la historia donde un problema social mayor fue resuelto exitosamente. Y puede suceder de nuevo, dice el RDH 2006: "Resolver la crisis de agua y saneamiento puede ser el siguiente gran salto de la humanidad", dice Watkins. "Necesitamos urgentemente que se repita la historia -esta vez en los países en desarrollo."
El reporte incluye una larga colección de reportes estadísticos y juegos de datos, incluyendo el Índice de Desarrollo Humano anual.
Baja el pdf del reporte completo aquí o la versión francesa aquí. o bájalo directamente del sitio del PNUD aquí o en francés aquí (sólo en archivos individuales por cada capítulo) Visita el sitio de Reporte de Desarrollo Humano del PNUD aquí.
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