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Muchos programas disponibles hoy en día se especializan en el tema de RSC. Sin embargo, ninguno, que tengamos conocimiento, espera que las corporaciones compensen a todos sus trabajadores en el mundo con exactamente el mismo sentido de justicia y, por tanto, la misma vara, de tal forma que mundialmente todos los trabajadores puedan disfrutar del mismo nivel de vida, dentro de su propio entorno económico y social. En contraste, LISDINYS hace precisamente lo opuesto. Pone al salario digno por encima de cualquier otra consideración y afirma que no puede haber grado alguno de Responsabilidad Social Corporativa aceptable sin que todos los trabajadores disfruten de un salario digno. Sin embargo,nosotros planteamos nuestra misión de una manera muy constructiva, que genere beneficios a largo plazo para todos: trabajadores, empresas, gobiernos y la sociedad civil. De hecho, desde una perspectiva empresarial, LISDINYS es una estrategia de inversión a largo plazo para hacer al sistema global de mercado mucho más sustentable. Por ello, la participación laboral justa mediante la sustentabilidad integral a largo plazo, y viceversa, es nuestro único argumento y la sola razón de nuestra alianza. El espíritu de La Alianza Global Jus Semper está enraizado en la siguiente misión y principios: Lograr la justicia social en el mundo, donde todos disfrutemos de un verdadero acceso equitativo a las oportunidades de participación y trato igualitario en la participación.
El único propósito de nuestra alianza es contribuir a la justicia social global mediante la creación, a nivel micro, del entorno necesario para hacer que todos los participantes del sistema global de mercado trabajen para lograr términos equitativos de participación, de tal forma que todos los actores tengan las mismas oportunidades de vivir una vida digna y de beneficiarse de un nuevo y sustentable paradigma económico.
Principios
El capitalismo no puede prevalecer sobre los valores democráticos y solidarios porque la gente no tiene las mismas oportunidades ni compite en condiciones de igualdad. Este el principio rector en nuestra misión. La gente no escoge las condi-ciones socio-económicas y políticas del lugar donde nace. Por ello, si aspiramos a la coexistencia pacífica de todas las culturas, no podemos permitir una capitalismo donde la supervivencia económica del más apto prevalezca, ya que si rechazamos la solidaridad enfrentaremos un conflicto sin tregua y nuestra destrucción. A pesar de sus muchas imperfecciones, el capitalismo, bajo una genuina democracia, nos da a los individuos la oportunidad de libremente desarrollar nuestros talentos y ganarnos la vida en sintonía con nuestra naturaleza. De este modo, a través del ingenio colectivo, tomar las mejores ideas sobre justicia social y capitalismo arrojará un sendero balanceado hacia un desarrollo económicamente sustentable. Las corporaciones e instituciones financieras claves deben de ser influenciadas para ampliar su enfoque, para que el capital humano sea mejor valorado. Si todas las fuerzas de la sociedad se comprometieran a la redistribución de la riqueza, estaríamos disminuyendo la brecha entre ricos y pobres y generando un mercado de consumo mucho más fuerte. Pero la ideología de las TNLs, los gobiernos y las instituciones financieras está dominada por un propio interés cortoplacista, porque redistribuir la riqueza y crear un mercado sustancialmente mayor seguramente tomará toda una generación y un compromiso sostenido.
Los condicionamientos del FMI, del Banco Mundial y de los bancos regionales de desarrollo, actualmente limitados a la apertura de mercados, deben de ser ampliadas para incluir condicionamientos en función del desarrollo social, la erradicación de la pobreza y el imperio de las instituciones democráticas. La globalización económica no puede estar por encima de la globalización de la democracia participativa, el monetarismo no puede suplantar a los valores sociales. Creemos que la única solución decisiva para el desarrollo sustentable es la redistribución de la riqueza. Pero no comenzaremos a progresar en la redistribución de la riqueza sin un ámbito democrático. Es por esto que es de extrema importancia presionar a los centros de poder y a sus instituciones financieras a extender el condicionamiento a la real democracia y la justicia social. Sólo a través de verdaderos gobiernos democráticos, las sociedades civiles pueden exigir y obtener ganancias sustantivas en justicia social y redistribución de la riqueza. Por tanto, bajo la premisa de que la solidaridad, imbuida en valores democráticos, es la única forma de coexistencia estable y de progreso sostenido, debemos mudarnos del neoliberalismo a un capitalismo sustentable y democrático.
Las sociedades no tienen viabilidad en un sistema global a menos que los individuos tengan el derecho de vivir una vida digna mediante el uso de sus aptitudes, al ganarse los medios para hacer valer este derecho por encima de toda consideración política y social. Por tanto, toda participación del factor trabajo que no provea una calidad de vida digna, explota la condición humana y viola de lleno este esencial derecho humano. | |||||||||||||||||

